El “Titanic” del orden liberal

El orden global liberal, consolidado después de la Segunda guerra mundial, está actualmente llegando al crepúsculo. En su lugar va situándose un nuevo orden mucho más inseguro qeu Vittorio Emanuele Parsi, en su último trabajo, define como “orden neoliberal”.

Este paso, según el autor, profesor ordinario de Relaciones internacionales en la Católica de Milano, es muy arriesgado. De hecho, se enucentra sobre una ruta muy peligrosa, con el permanente riesgo de hundirse. No casualmente, el elocuente título del volumen, editado hace pocos meses por “Mulino”, es Titanic. Il naufragio dell ‘ordine liberale.

Como sucede al tristemente famoso trasatlántico, también en este caso existe en el horizonte un amenazante iceberg, constituido por cuatro caras, que representan los cuatro elementos principales que minan el orden internacional.

El primero es dado por la crisis del liderazgo americano. En loa últimos años ha venido cada vez a menos la primacía internacional de los USA y están emergiendo nuevas potencias como la rusa o la china. Se trata de potencias que, especialmente por lo que respecta a China, no crecen solo desde el punto de vista económico, sino sobre todo del militar. Ello ha debilitado la capacidad de dirección de los USA, que no pueden no tener en cuenta la influencia de las nuevas potencias emergentes, como es bien visible en la diferente modalidad de gestión de dos situaciones parecidas, ligadas a lo nuclear, como la iraný y la norcoreana.

El reforzamiento de China y Rusia ha empujado a los Estados Unidos a concentra mayor atención sobre el área del Pacífico y, en consecuencia, ha disminuido la capacidad de acción en otras áreas, en particular en Medio Oriente. En relación a esto, después de los atentados del 11 de septiembre, se produjo una fuerte intervención americana con el ataque a Afganistán y después con la guerra a Irak que, como ha quedado claramente demostrado, nada tenía que ver con el terrorismo.

Más tarde, sin embargo, dadas las crcientes dificultades, los americanos practicaron una progresiva retirada, que ha coincidido con el hecho de afirmarse nuevas y peligrosas formas de terrorismo, como el ISIS, que han convertido en más inseguras las sociedades occidentales. Se trata de una nueva amenaza que, como explica Parsi, se caracteriza por ser pulverizada y privatizada y que constituye la segunda cara del iceberg.

Las inseguridades no vienen todas del terrorismo. Estas, en particular, derivan de una decadencia de la democracia sustancial y de sus valores de solidaridad e igualdad que se afirmaban en el Welfare, debilitado por el mercado y por una economía cada vez más financiarizada.

Disminuyendo las funciones del Estado social, también menguan las del trabajo y se han vaciado los espacios de socialización y de integración, que habían sido uno de los pegamentos de la sociedad durante las décadas precedentes. Convertida en menos cohesionada y más individualizada, la sociedad tiene a des-integrar al otro.

Esto se nota muy bien analizando un fenómeno actualísimo, como el de la inmigración. Realmente, si en el pasado, las primeras generaciones procedentes, por ejemplo, del área del Magreb y del Medio Oriente no eran en absoluto sensibles a los llamamientos del extremismo religioso, hoy se asiste a una inversión de este proceso, como lo demuestra el fenómento de los foreign fighters.

El tercer fenómeno que constituye el obstáculo sobre el que ha colisionado el orden liberal es el aislacionismo de los USA, deseado por la nueva administración de Donald Trump, que, de algún modo, se ha limitado a proseguir algunas políticas ya iniciadas pro Bush y seguidas por Barack Obama, caracterizadas por una desinversión en política internacional y por una mayor atención a la política interna (…).

En este escenario, la gran ausente, desde diversos puntos de vista, es Europa, sobre todo como capacidad de actor político de incidir en las crisis internacionales: el silencio sobre el agravamiento de la situación entre Israel y Palestina de los últimos meses ha sido embarazoso.

Europa falta también en la capacidad de expresar políticas de amplios vuelos en su interior, como ha demostrado el modo en que ha gestionado la crisis económica. La perseverancia con la que ha elegido la vía de la austeridad ha evidenciado el rol hegemónico de Alemania, pero también la ineficacia de su “modelo único”.

La insatisfacción creciente hacia esta Europa, por un lado, y la gestión de la crisis económica, por el otro, han debilitado el tejido democrático y favorecido el imponerse de dos fenómenos opuestos pero conectados: el populismo y la tecnocracia. Ambos han llenado el vacío dejado por la política, pero han alejado la participación popular. Populismo y tecnocracia, para Parsi, constituyen el cuarto lado del iceberg.

El cuadro en el horizonte no es alentador. Es cierto que “gobernar” quiere decir justamente “tener el timón” y que la política, la verdadera, puede siempre cambiar.

Publicado el 19-7-2018 en la web de CENTRO RIFORMA STATO. Traducido por Administrador, el original puede verse aquí:

https://www.centroriformastato.it/il-titanic-dellordine-liberale/

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