Nietzscheana (66). Alemania. Dureza. Música

Los alemanes creen que la “fuerza” se debe manifestar en la dureza y en la crueldad, y por esto se someten a ella gustosos y con admiración. No creen que pueda haber fuerza en la suavidad y la dulzura” (Tratados filosóficos).

Nada de nacionalismo. Y, con rotundidad, nada de nacionalismo alemán. Aquel pueblo (FN dixit) que no sabía escuchar música: “No admitiré nunca que un alemán pueda saber lo que es la música. Los llamados músicos alemanes, ante todo los más grandes, son extranjeros, eslavos, croatas, italianos, holandeses o judíos; en caso contrario, alemanes de raza fuerte, alemanes extintos, como Heinrich Schütz, Bach y Händel”. Las palabras fueron escritas en “Ecce homo”, la obra en que FN nos ilustra de cómo se llega a ser lo que se es.

Palabras demoledoras para “lo” alemán. Difícil con estos precedentes (y otros, tantos otros) prestarse a interpretaciones poco “respetables” de Nietzsche. Hablar de “superhombre” y equiparar ello a un racismo (menos aún alemán, ario) es (nos parece) fantasmal.

Además, para esta exclusión absoluta, rotunda e incondicional (“ningún alemán”) se apoya justamente en la palabra “raza”, “raza fuerte”. ¿Biológica? No lo parece en absoluto. “Raza fuerte”, no “raza alemana”. Alemanes excepcionales, flores en el desierto. “¿Y quienes son estos alemanes de raza fuerte?”, se interroga Antonia Tejeda en un artículo que vale la pena leer: Interpretaciones y malinterpretaciones después de Nietzsche. ¿Es la filosofía de Nietzsche antisemita? (https://antoniatejeda.wordpress.com/nietzsche/). Pues “…. son los alemanes cultos del pasado, los alemanes artistas, los alemanes genios”.

Pero del tema “antisemitismo” se escribirá en otro momento, quizá. Proseguimos con el tema “Alemania”. En el texto que encabeza no se rechaza la “fuerza”. No podría ser así en FN; lo que se rechaza (y de ahí viene la crítica a “lo” alemán) es la identificación de esta como “dureza” y “crueldad”. En su incapacidad para creer (sentir) que pueda expresarse en la suavidad y en la dulzura. En la música que amaba Nietzsche; siguiendo con aquel texto de FN, el mismo es encabezado por este fragmento: ” … ¿qué es lo que yo quiero propiamente de la música?. Que sea clara y profunda como una melodía de octubre. Que sea peculiar, desenvuelta, tierna, una dulce mujercita de gracia y perfidia ….” Música, por tanto, “fuerte”, con una personalidad rica.

FN se muestra brutal. Sobre este tema, “particularmente” brutal:

– “El espíritu alemán es una indigestión, no da fin a nada …. A donde llega Alemania, corrompe la cultura” (Ecce homo);

Se aparta de “lo” alemán, no quiere tocarlo con las manos, no quiere que roce su piel, no quiere ser “perteneciente” a “aquello”: “yo soy extraño, en mis instintos más profundos, a todo lo que es alemán, hasta el punto de que la mera proximidad de una persona alemana me retarda la digestión” (Ecce homo);

Y es que aquellos alemanes “de raza fuerte” a los que se ha aludido, se han extinguido, nos dice FN;

– “ ….. este pueblo se ha vuelto estúpido voluntariamente, casi desde hace un milenio: en ningún otro sitio se ha abusado más viciosamente de los dos grandes narcóticos europeos: el alcohol y el cristianismo ….” (El crepúsculo de los ídolos).

Maldiciendo el cristianismo (particularmente en su versión “protestante”), hasta a los alemanes culpa de ello: “Si no se termina con el cristianismo, culpables de ello serán los alemanes” (El Anticristo);

Y, en fin: los alemanes no se dan cuenta de cuán vulgares son, pero esto constituye el superlativo de la vulgaridad, ni siquiera se avergüenzan de ser meramente alemanes (…) Es inútil que yo busque en el alemán una señal de tacto, de délicatesse para conmigo. De judíos, sí la he recibido, pero nunca todavía de alemanes”.

¿Existe un espíritu nacional? ¿Una “esencia popular”?¿Un “alma” a que reconducir los colectivos humanos en todas sus complejidades? Nos permitimos dudarlo. FN entiende (por lo que se ve) que sí, al menos en el “caso Alemania”, que el vive, siente, percibe en la piel, en el tacto.

O no, y aquella “raza” de “alemanes fuertes” pertenezca al pasado y nos hable de la Alemania de su tiempo para denostarla. La que albergaba tempestades que llegarían décadas después en forma de sangre y metralla (como él supo ver). La que no sabía identificar la fuerza más que con dureza … y crueldad, claro.

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